CONSULTAS

CONSULTAS

Tras dos oleadas de consultas a nivel municipal, el Parlamento de Cataluña aprobó la Declaración de soberanía y del derecho a decidir del pueblo de Cataluña, mediante  Resolución de dicho Parlamento 5/X, de 23 de enero de 2013.

Enseguida, dicha Resolución fue impugnada  por la Abogacía del Estado al Tribunal Constitucional al amparo de los arts. 161.2 CE y 76 y 77 LOTC.

El TC dictó sentencia por la que estima parcialmente la impugnación, y, de la Resolución 5/X, de 23 de Enero -la cual consta de un preámbulo y nueve principios-, declara inconstitucional el primero de los principios por referir al pueblo catalán como soberano; así como declara inconstitucional el título, parte inicial y cuanto tienes que ver con el derecho a decidir mencionado en los principios segundo, tercero, séptimo y noveno párrafo segundo, los cuales deben interpretarse de acuerdo a los Fundamentos de la Sentencia; es decir, conforme al cauce constitucional para la modificación de la Constitución Española. En definitiva la sentencia deja claro que es el Pueblo Español en su totalidad y no una fracción, el que tiene la soberanía.

Si bien los abogados del Parlamento argumentan que la Resolución 5/X, de 23 de enero es una declaración política que no llega a tener efectos jurídicos, y que en consecuencia no puede ser materia de estudio por el TC, lo cierto es que éste ve en el apartado primero de la Resolución 5/X, una referencia al pueblo catalán, al que se le atribuye soberanía, haciéndose –además- en presente. El TC ve un cierto recorrido en la Resolución objeto de impugnación; recorrido -que se apoyaría en dicha pretendida soberanía-, concretado en la realización de mandatos cara a conseguir la autodeterminación y, en definitiva, la independencia.

Ahora, parece toca al Parlamento Catalán el promulgar la Ley de Consultas para que el día 9.11.2014 se celebre la tan anunciada consulta popular.

La Ley de Consultas pretende desarrollar el art. 122 del Estatuto de Autonomía Catalán, puesto que éste permite al Gobierno de la Generalitat realizar consultas sin carácter vinculante; con la excepción de las que suponen un refrendo, pues, éstas se encuentran reservadas al Estado en el artículo 149.1.32 CE, al cual, el propio artículo 122 del Estatuto de Autonomía Catalán, in fine, remite.

Así las cosas, se considera refrendo el proponer al pueblo la ratificación de leyes o actos administrativos. En este caso, parece que sobre la base de la Resolución 5/X y la Ley de Consultas, se pretende realizar una pregunta doble: ¿quiere que Cataluña sea un Estado? Y en caso de respuesta afirmativa, ¿quiere que este Estado sea independiente?

Para la Fiscalía y la Abogacía del Estado impugnar al TC esta -hoy hipotética- Ley de Consultas no es tarea difícil, puesto que basta para ellos con argumentar que la Ley de Consultas deriva de la Resolución 5/X, de 23 de enero, y por muchos esfuerzos se hagan en derecho para que la consulta del día 9.11.2014 sea legal, no parece se vaya a conseguir. No parece, en definitiva, se vaya a permitir que pueda exhibirse el resultado de una consulta, y que dichos resultados gocen de legalidad. Básicamente, puede decirse que ahorraría muchos argumentos a quien exhibe el resultado de dicha consulta, y no parece que tal cosa vaya a suceder.

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La diferencia de esta consulta con otras anteriores, es que las anteriores, si bien se han realizado en varios municipios simultáneamente, en ellas no se ha consultado a la totalidad del Pueblo Catalán; es decir, al sujeto del Derecho de Autodeterminación, al que además, se le atribuye -ahora- soberanía.

En caso de ser declarada ilegal la consulta, de convocarla la Generalitat, pudiera involucrar al Gobern en delitos de desobediencia a la autoridad, prevaricación y sedición, aunque es cierto, hay juristas que dicen que este tipo de delitos contra la Constitución son nuevos y habría que ver en qué quedarían, si en multa o en cárcel. De todas formas a día de hoy las declaraciones de ERC y CIU compitiendo, no parecen traslucir tal cosa va a suceder. (Pese a todo hay que decir que el consenso alcanzado en las «claves sobre la independencia de Cataluña» a cargo de la iniciativa elclauer, cuya lectura anima a este post, no puede dejar de admirarse).

También, a día de hoy, si bien no hay declaración oficial, parece lo más posible, que la solución se encuentre en el adelanto de las elecciones catalanas y en darle un carácter plebiscitario a tales elecciones, lo cual si bien mantiene la tensión, lo cierto es que a lo único sensato y coherente que pudiera llevar seria a una declaración unilateral de independencia. Pero hasta la fecha el movimiento en pro de las consultas enfoca el despegue de España como un proceso que en última instancia es negociado y este tipo de cambios suelen producir muchas fracturas en quien esgrime el derecho.

En suma, parece que las alternativas son:

–          negociar la independencia con el Estado Español, opción que parece descartada,

–          la declaración unilateral, también parece algo muy lejano a la realidad estatal, además dicha declaración necesitaría de respaldo internacional, en concreto del Consejo de Seguridad de la ONU para entrar en dicha organización. (Salvo que el expolio que Cataluña dice padecer desde el Estado Español, resulte tal, que anime a la burguesía catalana a seguir adelante, pero los tengo -como a los conservadores vascos- por fieles al pacto constitucional de 1978), y

–           queda el enfrentamiento con el Estado mediante la desobediencia, el cual resquebrajaría la, aparentemente, débil unidad catalana, pues no parece estemos en un escenario de desobediencia institucional. Además, la desobediencia civil de agotarse los cauces legales, tras acudir a instituciones europeas a solicitar el reconocimiento del Derecho de Autodeterminación,  una vez negado el mismo, sería a ellas a las que habría que dirigir la acción desobediente.

Hasta recientemente, así, sobre el papel, a transformarse y reinventarse en un movimiento dinámico sin final es a lo que parece abocada la fuerza que hoy mueve Cataluña y que las consultas han despertado. Sin embargo, a día de hoy parece que el despegarse de las fuerzas políticas que fueron parte del pacto constitucional, e intentar acceder al poder ganando la contienda electoral es la vía más clara. Pues como dice Claudio Katz refiriéndose a cómo comenzar la transición socialista en el escenario latinoamericano, estas estrategias deberían contemplar tres planos: «Batallas electorales de la izquierda, construcciones simultaneas de poder popular y resguardos defensivos frente a la reacción de las clases dominantes. La conquista del gobierno a través del sufragio debería constituir el punto de partida, para radicalizar la disputa por el poder con la burguesía.»  Estrategias, que en nuestra latitud pasarían por sacar del poder a quienes realizaron el pacto constitucional.

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