Pernoctar en furgoneta

Pernoctar en furgoneta

Como usuario novel de furgoneta he empezado a conocer de primera mano lo que supone el día a día con un vehículo de estas características. Efectivamente, he conocido la sensación de libertad que puedes obtener con ella, el placer de diseñarla en su interior a tu gusto, las posibilidades de disfrutar de la naturaleza que ofrece, así como la facilidad con que puedes efectuar una parada para pernoctar o comer, descansando en tu viaje. A la vez, he sabido del barullo de normativas que afectan a las furgonetas, tales como: las homologaciones necesarias para que un vehículo sea habitable, la homolgación europea necesaria para rematricular una autocaravana comprada en el gran mercado de segunda mano de Alemania, y -como no- las sanciones que en forma de multas se imponen a los propietarios de estos vehículos. Entre estas últimas destacan las que se imponen por pernoctar dentro de la furgoneta.

Inseguridad jurídica

Pese a que personalmente aún no me he visto afectado, si parece preocupante la inseguridad juridica que existe al respecto y el disparate en el que muchos usuarios se ven envueltos. Por poner el ejemplo más cercano diré que en el barrio de Sagües, en San Sebastián, hay un párking donde habitualmente aparcan los surfistas sus furgonetas, resultando los meses de verano el momento en que más furgonetas se pueden encontrar aparcadas. Es en las mañanas de estos meses, una estampa habitual, encontrar una pareja de guardias municipales golpeando las furgonetas, que tienen cortinillas o isotermos en las ventanas, con el fin de despertar a personas que suponen dormidas en su interior.

Vehículos estacionados

En principio pudiera decirse que estas furgonetas son vehículos estacionados correctamente y que a nadie importa lo que suceda en su interior. De hecho ni a la Dirección General de Tráfico, ni a la amplia legislación que de ella depende, le importa.

Vehículo acampado

El asunto se complica si alguien entiende que se ha «acampado«. Acampar suele venir definido como «instalación de una vivienda móvil» o «pernoctar en el interior de una vivienda móvil«.

No hace falta ser especialmente avezado en el Derecho para darnos cuenta de que estamos topando con conceptos jurídicos no del todo determinados. Si bien es justo reconocer que estos conceptos, que ayudan a definir la acampada, se encuentran a su vez definidos en alguna Directiva Europea; también es justo decir, que aún no se ha producido su armonización en la normativa Estatal. (Para mayor desorientación, existen distintas leyes de acampada y suelen ser competencia de las Comunidades Autónomas, pudiendo depender, también, la regulación, del municipio donde nos encontremos).

Estacionamiento vs acampada

Así las cosas el estacionamiento se encuentra regulado por la Dirección General de Trafico y no es sancionable, aunque duermas dentro; y la acampada se encuentra regulada por su normativa específica y generalmente es sancionable, pues suele venir restringida a determinados espacios. La diferenciación entre ambas situaciones de hecho se va a presumir de signos exteriores como: el lugar donde el vehículo se encuentra, si todo se encuentra dentro del vehículo o hay algún objeto que excede del perímetro del mismo como sillas, mesas, basura, botellas; o el tiempo que lleva el vehículo en ese determinado lugar. También, se tendrá en cuenta si el acondicionamiento de la furgoneta es capaz de constituir una vivienda móvil, etc..

El laberinto descrito es la base del sinfín de malosentendidos y situaciones disparatadas en las que se ve envuelto el usuario de furgoneta cuando disfruta de su tiempo.

Referencia

Me resulta imposible dejar de mencionar que las claves del laberinto se encuentran bien recogidas en el blog de Arsenio Gutiérrez, preclaro en esta materia.

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