SOBRE LOS FICHEROS DE INTERNOS DE ESPECIAL SEGUIMIENTO

SOBRE LOS FICHEROS DE INTERNOS DE ESPECIAL SEGUIMIENTO

He leído el interesantísimo artículo de Puerto Sola Calvo, jurista de instituciones penitenciarias, sobre los FIES, y he querido ver dónde me llevaba el hilo conductor, llegando a las conclusiones que expongo a continuación.

Los Ficheros de Internos de Especial Seguimiento (FIES) aparecen en 1991 de hecho en las prisiones. Los FIES suponían un tratamiento penitenciario creado ad hoc para cada tipo de interno, dependiendo del grupo al que pertenecía, y en función de que potencialmente pudiera desestabilizar el sistema penitenciario. Además, se creaba una base de datos, prolongación del expediente penitenciario, dando cuenta de, por ejemplo, el nombre del abogado que le visitaba o la sospecha de un funcionario sobre la realización de alguna actividad que pudiera desestabilizar el régimen penitenciario. De todo ello, además, se tenía que dar cuenta todos  los viernes a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. En la práctica se traducía en que, por ejemplo, presos pertenecientes a ETA estuvieran en primer grado, o que insumisos pasaran inmediatamente al tercer grado; es decir, se daba un tratamiento a los internos dependiendo del grupo al que pertenecían con el fin de desactivarlos.

Esta situación se reguló con con la instrucción 21/96 donde se refunden, armonizan y adecuan circulares, instrucciones y órdenes de servicio en materia de Régimen y Seguridad con el objeto de coordinar y completar las normas de control y prevención establecidas en el mismo (sic). En esta refundición se da cuenta de las normas de seguridad relativas a internos incluídos en el fichero de internos de especial seguimiento (FIES). En esta Instrucción 21/96 se fundamenta la creación del Fichero en la necesidad de conocer las intervinculaciones de estos determinados internos y dar una adecuada gestión regimental, ejerciendo un control adecuado frente a fórmulas altamente complejas y potencialmente desestabilizadoras del sistema penitenciario. También, se dice: …sin que –el Fichero-, prejuzgue su clasificación, vede el derecho al tratamiento de los internos, ni suponga la fijación de un sistema de vida distinto de aquel que reglamentariamente le venga establecido.

La base de datos incluye:

+ FIES I (CONTROL DIRECTO)

+ FIES 2 (NARCOTRAFICANTES)

+ FIES 3 (BANDAS ARMADAS)

+ FIES 4 (FUERZAS DE SEGURIDAD Y FUNCIONARIOS DE IIPP)

+ FIES 5  (CARACTERÍSTICAS ESPECIALES)

Es decir, en teoría se recogen datos para prolongar el expediente penitenciario, sin prejuzgar su clasificación y régimen, pero ello suponía de facto un tratamiento penitenciario específico según el grupo al que pertenecías.

La regulación de los FIES se concretó y detalló con la Instrucción 6/2006, en la que se entendía superada la critica acerca de la ilegalidad de los FIES o su influencia automática sobre el régimen o el tratamiento penitenciario. La existencia de los  FIES se basaba en la Ley Orgánica 15/99 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, artículos 6 a 9 del Reglamento Penitenciario, y la Orden del Ministerio del Interior 3764/2004, de 11 de noviembre, por la que se adecuan a la ley los ficheros informáticos cuya gestión corresponde a dicho Ministerio. En esta Instrucción 6/2006, tras esta justificación, se detalla un régimen estricto y restrictivo de derechos para los internos que están inmersos en alguno de los grupos de los ficheros FIES.

Sin embargo, tras un recurso planteado por la representación procesal de «Madres Unidas contra la Droga de Madrid», se dictó sentencia por la Sección Quinta del Tribunal Supremo anulando la Instrucción 6/2006 e implícitamente la Instrucción 21/96 por regular materias que son reserva de Ley (no de normas de régimen interno), y reconociendo en su Fundamento de Derecho Primero que se trata de dilucidar si una circular o instrucción es instrumento idóneo para establecer con carácter general un régimen de derechos y deberes de los internos que califica de conflictivos y/o inadaptados. Es decir, se reconoce está en juego no la creación de una base de datos, sino la implementación de un régimen penitenciario especifico.

Esta resolución produce que se tenga que dictar el Decreto 419/2011, de 25 de marzo, por el que se modifica el Reglamento Penitenciario, aprobado por el Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero, reformando los artículos 6.4 y 65.2; dando cuenta, el primero, de la posibilidad de formar Ficheros; y, el segundo, de aumentar la intensidad del control de internos con potencialidad de desestabilizar el sistema penitenciario, lo que da cobertura legal para dictar la Instrucción 12/2011, reguladora de los Ficheros de Internos de Especial Seguimiento.

Esta Instrucción 12/2011 se basa, como la 6/2006,  entre otras, en  la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal. Pero ahora se ha publicado la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos, que excluye la ejecución de sanciones penales en los artículos 2, 22 y Disposición Transitoria Cuarta, motivo por el que los actuales FIES no tendrían base legal, salvo inclusión en el articulo 22 de la Ley Orgánica 15/99 de ficheros policiales, pero hay que tener en cuenta que los funcionarios de prisiones no pertenecen a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Es decir, los regímenes especiales de vida en prisión basados en la Ley de Protección de Datos para la creación de unos Ficheros están a día de hoy sin cobertura legal, salvo aplicación de la Directiva 2016/680.

La Directiva 2016/680 es relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales por parte de las autoridades competentes para fines de prevención, investigación, detección o enjuiciamiento de infracciones penales o de ejecución de sanciones penales, y a la libre circulación de dichos datos. Es decir, tiene en su competencia lo que se excluye expresamente -ejecución de sanciones penales-, en la Ley Orgánica 3/2018. Pero lo cierto es que, en mi humildísima opinión, esta Directiva  2016/680 no da pie a regímenes penitenciarios especiales, como pueden ser los actuales FIES, porque de una rápida lectura ya salta a la vista que, por ejemplo, no se habla de sospechas y sí de motivos fundados. Es decir, los FIES, tal como los conocemos podrían tener los días contados, pero no suele ser costumbre dar muchas explicaciones en casos como éste.

 

 

 

Enrique Lertxundi

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